17 junio, 2008

Futbolistas filósofos (II). El costado

Continuando con las consecuencias de la irrupción de los futbolistas filósofos tanto en el mundo del fútbol como en el de la lexicografía y aprovechando que esta tarde se celebra uno de los partidos más importantes de la primera fase del Campeonato de Europa, hablaremos del nuevo léxico futbolero. Y especialmente de una palabra que se ha puesto de moda en los últimos tiempos en cualquier narración televisiva que se precie.

El lenguaje del fútbol es un lenguaje básicamente metáforico, que utiliza muchas otras terminologías y léxicos, de muy distinta procedencia y significado, para su propio uso, dependiendo del lugar o campeonato o de la situación como por ejemplo la terminología bélica o la médica, entre otras muchas.

De un tiempo a esta parte, desde el momento en que todos estos futbolistas filósofos, con el Sumo Sacerdote a la cabeza, ocupan los micrófonos de los medios de comunicación deportivos, se ha pasado de estas típicas y tópicas expresiones futbolísticas a una leguaje cuasi poético y rimbombante que deja de piedra al forofo que está espatarrado en el sofá de su casa o apalancado en la barra del bar contemplando el partido de turno con una cerveza en la mano, aunque lo que este viendo sea el Archidona-Mazarrón y lo haga desde Lugo.

Cerveza que se le agria en cuanto el locutor, el entrenador del equipo de sus colores, el directivo o, sobre todo, el futbolista filósofo se refieren al club de fútbol como “la entidad”, o se hable del núcleo central y razón de ser del club, es decir, de los futbolistas, como “el grupo”. O cuando Valdano pontifica uno de sus topicazos mas famosos: “Dio un pase a la red”, frase rumbosa que suelta cuando algún futbolista, especialmente los de su gusto, mete un gol. Como si la red fuera un jugador más que recibe el pase de un poeta. Por eso se agradece que aún quede algún locutor jurásico que hable de trallazo, chupinazo, pepinazo o cañonazo, términos todos ellos incluidos en el Diccionario de la Real Academia como lanzamiento o disparo muy potente y fuerte en dirección a la portería contraria.

Y debemos mantener esta terminología porque, nosotros, los futboleros españoles todavía podemos hablar así: en plan guerrero. No como los alemanes, que desde la 2ª Guerra Mundial no hablan de fútbol en términos bélicos. A ningún alemán se le ocurre decir eso de “El balón se quedó muerto en el punto fatídico y el delantero centro fusiló al guardameta sin oposición”.

Como hay mucho erudito y mucho experto tanto en materia lingüística como futbolística que se dedica a esto del lenguaje y el fútbol con mas propiedad que servidor, únicamente me voy a centrar en una única palabra de amplio uso en las cadenas, especialmente las televisivas.

El costado. Joder con el costado. El gran Arsenio Iglesias apareció un buen día por la capital a dirigir al Real Madrid y, aparte de sentar en el banquillo a Raúl, le recuerdo porque fue el primer futbolero al que escuché hablar del “costado” en un campo de fútbol. No sé muy bien con motivo de qué, se le ocurrió semejante dislate. Igual venía pensando en gallego y acabó traduciendo mal sus pensamientos. Puede que pensara que su equipo era como el ejército romano en la Guerra de la Galias; y él era Julio César dirigiendo los flancos de sus escuadras. O quizás se le vino a la memoria otra acepción de costado, que, visto lo visto, estaba más acorde con aquella realidad: mandaba en una embarcación a punto de hundirse porque le entraba el agua por los costados.

O a lo peor, es que no quería ni mentar la banda, porque aquel equipo madridista no era un equipo, más bien era una banda, pero ni siquiera una banda de pueblo de cuatro gaitas y un tambor y, mucho menos, una banda mafiosa.

En cualquier caso, la realidad es que la palabra, dicha o no por Arsenio por vez primera, tuvo fortuna y desde entonces, no hay zampabollos futbolero que no la suelte cuarenta veces en la retrasmisión de un partido. Le sucedió lo mismo, dos años después, a otro sabio, en este caso literario. Miguel Delibes, en su novela “El Hereje” se le ocurrió incluir una expresión prácticamente abandonada del castellano: “a espetaperro” (DRAE: De estampía, súbitamente y con mucha precipitación). Aparecer la novela y empezar a proliferar esta expresión en crónicas periodísticas de todo pelaje fue todo uno. Viniera o no viniera a cuento.

Ahora mismo, los mediocampistas no lanzan pases precisos de 40 metros a la banda contraria…lo lanzan al otro costado. Los defensas no basculan a la banda en función de por dónde ataque el equipo contrario… basculan al costado. Los equipos no se abren a las bandas y ensanchan el campo. No, ahora ensanchan el costado y se vuelven gordos y fofos.

Y la apocalipsis final, consecuencia de la desaparición de las bandas: Ya no quedan extremos. Una desgracia. Llevamos unos años en los que los medios futbolísticos se quejan de que ya ningún equipo juega con extremos en España. Los extremos son una raza en extinción, por decirlo con otro tópico ¿Como va a haber extremos que corran la banda, si no hay bandas? Hay costados. ¿Es que acaso alguien piensa que Gento corría el costado en vez de la banda? Correr el costado es complicado, muy complicado. ¿O es que Estanis Argote driblaba en el costado? Más que futbolista, para driblar en el costado hay que ser equilibrista. O tener una parienta que se deje driblar en su costado. Ya no quedan extremos que jueguen en banda, pegados a la cal como mi amigo Joselito, fino carrilero diestro del Villaviciosa de Odón, al que la temprana desaparición de las bandas y su dedicación a la geotecnia truncó una prometedora carrera como extremo merengue.
A ver si la palabra costado desaparece de una vez del lenguaje futbolero, ya que, cada vez que la oigo se me esbafa la cerveza y como últimamente, y especialmente en este Campeonato de Europa, se escucha continuamente, he tenido que dejar la Mahou o la Ambar, dependiendo de dónde esté viendo el partido, y pasarme al Kas de naranja, aunque sea una bebida ciclista. Pero, al menos, no se me agriará si el zampabollos de turno, con una magggggggdalena en la boca, al recitar la alineación del equipo francés esta noche, dice eso de “Sagnol y Abidal en los costados”. Mal que le pese al zampabollos, toda la vida han sido los laterales de la selección francesa y ocupan los laterales, derecho e izquierdo, de la defensa “bleu”.

13 junio, 2008

Novena

FelicidadeS, G¡¡¡ 


El insigne autor de este blog celebró su santo el pasado viernes, amago de happy hippie birthday.

Entre tanto libro y tanta firma tan magno evento paso desapercibido. Con estas líneas en la sección de sociedad y reparamos tan desmañada ofensa.
No todos los días se cumplen 28... o eran 82?

( Sé que llega tarde el post...pero San Antonio como San Judas Tadeo, tiene novena)


11 junio, 2008

El camino del Samurai

Hace unos días pasaron, en uno de los múltiples canales cinematográficos de la cadenas de televisión de pago, una película americana titulada “Ghost dog: El camino del Samurai”, realizada por un director independiente, experto e interesante como Jim Jarmush y protagonizada por Forest Whitaker. El argumento se centra en la historia de un asesino a sueldo, meticuloso, solitario y aficionado al hip-hop, que vive en una azotea rodeado de palomas mensajeras. Un buen día, cuando el asesino era todavía un niño, un mafioso le salva la vida y desde ese momento el asesino decide convertirse en su vasallo, en su siervo. Ya crecido, se presenta ante él convirtiéndolo en su señor a la usanza de los antiguos samuráis con su señor feudal.
Sin embargo, en uno de los trabajos que le encarga el mafioso por mandato del jefe del clan mafioso, se encuentra con alguien que no debería, la hija del jefe de la mafia, que observa como el asesino cumple el encargo. A partir de ese momento, todo el clan mafioso se vuelve contra él, con la intención de matarlo, por el riesgo sufrido por la hija del jefe. Esta casualidad hace que se vea envuelto en un conflicto de intereses entre seguir el código del samurai y servir al mafioso que le salvó la vida o centrarse en su enfrentamiento con la banda y salvar su propio pellejo. También, para el mafioso, se bifurca el camino: entre ayudar al asesino vasallo o ayudar a su banda.

En todas las crónicas y críticas de esta película se menciona una anterior como uno de sus referentes. Se trata de “Le samuraï”, del director francés Jean-Pierre Melville, llamada en España “El silencio de un hombre” (Por una vez, la traducción del titulo al castellano mejoró el original). Protagonizada por Alain Delon, también en el papel de un asesino a sueldo, es sin duda uno de los mejores papeles de su carrera. Una película de culto, muy por encima de “El camino del samurai” de Jarmusch.

No son estas las únicas películas occidentales que se fijan o toman como referente la vida, código y costumbres de los antiguos guerreros japoneses. Son varias dentro del cine occidental (Ronin, El último samurai –versión Tom Cruise y la cienciología-, etc.)

Sin embargo, y a pesar de todos los envoltorios con los que se pretende reflejar la vida de estos guerreros dentro de un contexto actual y desde un punto de vista occidental, estos intentos se quedan muy alejados de lo que debía ser la tradición y cultura de estos guerreros. Por mucho que Forest Whitaker no deje de leer pasajes del Hagakure, la obra literaria inspirada en el código Bushido, el código samurai, o de la cita, también del Bushido, con la que se inicia “Le samuraï”, la realidad es que la mayor parte de los intentos de acercamiento de la cultura occidental, y mas en concreto, del cine europeo y americano se quedan en fuegos de artificio, bocetos que solamente rascan en las cualidades y formas mas superficiales de la cultura samurai: La soledad, el sometimiento al jefe y una extraña manera de entender el honor y la valentía con una pistola en la mano. Poco más. Como muchos otros héroes de la tradición grecolatina, los samuráis se han convertido en héroes de pacotilla, pero héroes que necesita la sociedad moderna, como también lo son los indios americanos.

Resulta sorprendente que estos héroes samuráis, en la mayoría de los casos, sean asesinos a sueldo, y cuando no, delincuentes por encargo. Más o menos como la sociedad occidental piensa que debían ser los samuráis. Asesinos, sí… pero con un supercódigo de honor y comportamiento que les convertía en héroes. Pura filfa.

Ya se quejaba Yukio Mishima de ésta banalidad con la que la cultura occidental trata la cultura japonesa. Cuenta que un día conversaba sobre espadas japonesas con una dama de la nobleza inglesa. La señora le preguntó: “Cómo se combate con este arma”. Entonces el escritor desenvainó la espada y le mostró un golpe oblicuo. La señora palideció y estuvo a punto de desmayarse. En aquel momento, cuenta Mishima, se dio cuenta de que lo que les interesaba a los occidentales era sólo la espada, no la cultura que está detrás de ella. Para los occidentales, los samuráis son nobles salvajes. Mishima se suicidó según el código Bushido, incapaz de entender la sociedad occidental y la suya propia, occidentalizada después de la 2ª Guerra Mundial.
Si se hubiera levantado de la tumba, hubiera ido al cine y se hubiera encontrado con “El camino del samurai”, se habría vuelto a hacer el seppuku; y si además hubiera leído la crónica de un crítico papanatas de cine en un diario español sobre la película, directamente se habría suicidado dándose golpes en la cabeza con la linterna del acomodador: “Film formidable, irónico, tierno, trascendental y ligero a la vez”. A mí me dan ganas de coger mi shinai y darle con él un golpe ligero y trascendental en la cabeza del crítico, a ver si se le quita la tontería.

04 junio, 2008

Piruletazzz

La piruleta es un caramelo sostenido por un palito del que se agarra para chuparlo. Como el resto de caramelos: puede ser de distintas formas, colores y sabores con dos características esenciales que la diferencian del resto: el palito adherido y que tiene forma aplanada, condición que le diferencia de otros caramelos también con palito incorporado. Los hay de forma perfectamente redondeada u ovalada, con forma de corazón o con forma estrellada, como una mariposa o como un pececito, con forma de jamón o en establecimientos especializados y no precisamente para niños, con forma de chichi. Con sabor a cereza o a fresa o a melón o incluso a sandía, de color rojo, verde, amarillo o incluso violeta. Más grandes o más pequeños. De muchas clases; pero casi todos suelen venir envueltos en papel celofán donde está impresa la marca de la compañía que los ha fabricado a base de estabilizantes, conservantes, emulsionantes, aglutinantes…es decir, de casi todo, menos de azúcar.

Dada su levedad no pueden ser usados como arma arrojadiza como si fueran adoquines joteros, pero tiene otras virtudes entre las que cabe destacar la de servir de sucedáneos de los cigarrillos, especialmente para entrenadores estresados de fútbol o como regalo para los ganadores de algún concurso cutre. Pero principalmente tienen la gran virtud de ser un caramelo multifuncional que puede servir como símil de otros muchos objetos y/o aparatos no tan de uso corriente, o al menos, mucho más indecorosos que una piruleta, y con los cuales se pueden realizar distintos procesos o actividades. Procesos todos ellos relacionados con la acción de chupar… aunque también comer, lamer, morder, mamar, sorber, absorber, mojar y sobre todo, succionar, acción muy en boga últimamente entre el gremio de poetas zaragozanos.

Por último, las piruletas o pirulíes han dado pie también a la creación artística y literaria como lo demuestran algunas bellas muestras del acervo popular, con frases ingeniosas como ésta que adorna el magnífico refranero castizo: “Estas mas chupado que piruleta en boca de niño”-

No son las únicas piruletas, aunque sí las más conocidas y las que dan nombre a toda esta clase de objetos. Hay piruletas en los circuitos de Formula 1; no solamente las que consume el público asistente a las carreras, sino aquellos artilugios con los que un mecánico da la orden de salida a un piloto después de parar a repostar en boxes, levantándole la pirula en sus morros. Además, estas piruletas, como corresponde a una de las actividades más tecnológicamente avanzadas del Universo llevan dos mensajes escritos, uno en cada cara de la piruleta, para mayor entendimiento con el piloto. No son las únicas piruletas en el mundo del motor, ya que la mayor parte de las señales de tráfico no son más que piruletas metálicas con las que Tráfico nos engaña subliminalmente para endulzarnos las multas.

Todo esto viene a cuento del primer post de este blog, en el que se proponía un concurso cutre consistente en adivinar las primeras frases de una serie de obras literarias y científicas. Pues bien, he aquí que después de muchos avatares, el concurso tiene un ganador. Bueno…ganadores en este caso: la pareja formada por Maqroll y Zálata, de no se sabe dónde..., que han adivinado el último de los comienzos que faltaba, correspondiente a la obra “Godel, Escher y Bach. Un Eterno y Grácil Bucle” de Douglas R. Hofstadter. Al resto de concursantes, como se suele decir muchas gracias por su participación, especialmente a Luc, Tup and Cool, y que nadie se desanime, que para el verano propondré otro con mejores premios.
Un inciso: C, tú no podías participar, para la Brujita: Cuando definitivamente me desprenda del Suzuki ya te diré las respuestas para que lo ganes y lo pasees por el Carrefour; para tí que me lees 415 km al Sur de donde escribo: Ya estás participando en el próximo concurso en cuanto salga.

Como lo prometido es deuda, espero que los ganadores se pongan en contacto con este blog para acordar la forma de recibir el premio.

Como las piruletas que me gustan son las piruletas que dibujan una espiral en forma de galaxia con brazos de colorines, el premio consistirá en estas piruletas y no en señales de tráfico arrancadas de los arcenes de las carreteras. De este modo también celebramos que hoy, la NASA ha desentrañado uno de los múltiples enigmas del Universo: La Vía Láctea, la galaxia que alberga a la Tierra, tiene dos brazos de estrellas y no cuatro como se creía hasta ahora, según revelan las imágenes proporcionadas por el telescopio espacial 'Spitzer'.

El 'Spitzer' ha proporcionado "una nueva base para reconsiderar toda la estructura de la Vía Láctea", manifestó Robert Benjamin, astrónomo de la Universidad de Wisconsin, quien ha señalado que "Ahora seguiremos corrigiendo nuestro cuadro galáctico de la misma forma en que los primeros exploradores que navegaban por el mundo corregían sus mapas".

Así, espero que Maqroll y Zálata saboreen las piruletas como quien saborea un poco de la Vía Láctea.

02 junio, 2008

Flores de Azahar en Granada

Esta es la historia del perfume de una tarde de primavera granadina, de un aroma que ya quisieran aprehender los modernos alquimistas cosméticos o que ya hubiera querido mezclar el asesino Jean Baptiste Grenouille. Pero antes es la historia de un amor floral y el relato de una vida breve.

Cuenta la leyenda que el sultán de la medina de Granada, Alkabul el Privilegiado, posó sus ojos en la incipiente gracia de la hija de una pareja de sus esclavos, Al-Azhar. El sultán, prendado de los luminosos encantos de la doncella, mató a sus padres y la llevó a vivir con él; con el propósito de desposarla el mismo día que la joven cumpliría trece años.

Semanas antes de celebrarse el casamiento, Xurán, un joven calígrafo y arquitecto de la Granada nazarí, recibió de Alkabul el encargo de decorar la cámara nupcial. Apenas traspasó el dintel de la puerta y se encontró con la princesa, descubrió en sus grandes ojos negros el misterio del amor y del deseo. Una tarde poco después, cuando los señores y los esclavos dormitaban al placido descanso de la tarde, se encontraron a solas y Xurán le declaró su amor.

Xurán también le contó a Al-Azhar que una vez hubiera acabado el encargo del sultán sus ojos serían cegados para que no volviera a crear una obra similar. Esa misma noche se volvieron a encontrar y los amantes abrasaron sus deseos entre las palmeras de la medina. Justo eran los días en los que los naranjos amargos estaban en flor. Entre jadeo y jadeo, la Alhambra se iba llenando del perfume de la flor del naranjo. Sería su última noche. Al amanecer se despidieron entre lágrimas.

Ciego de ira y loco de dolor cómo sólo un déspota es capaz de estarlo, el sultán Alkabul mató a la bella Al-Azhar y después de quemar su fino cuerpo dispersó sus cenizas entre los rosales del palacio. A pesar del olor de las cenizas y de la fragancia de los rosales no consiguió aplacar el aroma que los amantes habían dejado la noche anterior ni el rastro que en el aire permanecía de la fragancia amorosa creada con la mezcla de sus cuerpos.

Arkabul, guiado por el perfume que Al-Azhar había impregnado en Xurán, le persiguió y persiguió hasta acorralarlo en el promontorio del Veleta, donde se quitó la vida. Desde entonces, acaba la leyenda, cuando la brisa sopla sobre los jardines de la Alhambra, un aroma penetrante e inolvidable a se extiende por Granada.

En aquella época, el naranjo borde, de frutos amargos y piel rugosa tenía mala fama. Un árbol funesto que expandía su pésima aureola desde Zaragoza hasta Sevilla, desde Toledo a Granada. Sin embargo, desde entonces, el delicado aroma de las flores de azahar ha perfumado las palabras de muchos escritores.

El mismo perfume que descubrí el pasado viernes por la tarde, el mismo perfume de las flores de azahar del Albaicín o del valle de Lecrín, el mismo perfume que desprenden las princesas nazaríes del siglo XXI, el mismo perfume que desprenden las flores de Granada.

Gracias.

Fuente: “Azahar”. Mario Satz.

22 mayo, 2008

Federico el Grande y J.S.

J.S. visita la corte de Sanssouci, donde su hijo Carl Philipp Emanuel ejerce de maestro de capilla. También se encuentra por allí, aunque no se sabe si llegaron a coincidir en ese mismo instante, el matemático Leonardo Euler y una tortuga, que nadie adivina cómo, había conseguido llegar hasta Postdam desde las lejanas tierras de Elea. 

J.S. es, naturalmente, el viejo Bach, que no Johann Sebastian Mastropiero, ni siquiera Jotaefe Sebastian, el programador de replicantes de Blade Runner.

Federico: Bienvenido a mi corte, maestro

J.S.: Discúlpeme, majestad, pero acabo de llegar de viaje y no estaba preparado para vuestra llamada.

Federico: No importa, maestro, no importa. Estoy muy interesado en que interprete alguna pieza en los fortepianos de los salones de palacio y me ofrezca su opinión sobre ellos. Son magníficos.

J.S.: Majestad, ya le digo que no venía dispuesto como músico. Lo hacía como padre nada más.

Federico: Por supuesto, maestro, por supuesto, pero una vez llegado hasta aquí no nos privará usted de deleitarnos con alguna de sus magníficas obras.

Hablando se aproximan hasta uno de los Silbermann seguidos de todo el auditorio; el viejo Bach se levanta los faldones de su levita y se sienta en la banqueta frente al piano. Inmediatamente, las notas de un canon inundan los espacios del salón. Al acabar su interpretación, los aplausos atruenan el palacio. Finalmente, se quedan solos el rey de Prusia y el viejo Bach.

Federico: Tengo la sensación de haber vivido ya este momento, pero ésta es la primera visita que hace a Sanssouci, ¿no es cierto, maestro?

J.S.: Así es Majestad, es mi primera visita a Postdam, aunque yo, mientras interpretaba mi canon, también tenía esa misma sensación.

Desde la puerta de acceso al salón se escucha la voz de Leonardo Euler.

Leonardo (a la vez que se acerca a los dos): Tienen razón ambos, y también están equivocados.

Federico: Explíquese.

Leonardo: En realidad esto está sucediendo en este mismo instante, en el momento en que un lector delante de un aparato demoniaco, lee una conversación escrita por un perillán. Es en la mente de ese lector que está sucediendo.

J.S.: ¿A ritmo de qué sucede esto que nos dice?

Leonardo: Por mor del tal perillán, que en una hábil maniobra, introdujo en un concurso las primeras frases de un libro, que todavía no está escrito en el momento en que estamos hablando. Dicho libro, ilustre compositor, habla de usted y de otros ilustres prohombres, científicos y humanistas, y entre ellos, el primero de los que habla es de su Majestad.

Federico: ¿De qué trata el concurso?, si se puede saber.

Leonardo: Se trata de adivinar el titulo de dicho libro, en el que se habla del ilustre compositor que nos ha deleitado con su canon.

J.S.: ¿Nadie lo ha adivinado todavía?

Tortuga (que acaba de llegar al salón y grita para hacerse escuchar): ¡No, nadie! ¡Son más lentos que yo misma! Pero todo se andará. Dos personajillos llamados Maqroll y Zálata están cerca, pero no han llegado a la meta; les sucede como a Aquiles, que nunca llega a la meta. Y el resto de competidores, luc, tupp and cool entre ellos, al ver lo sucedido han abandonado, pero no deberían: todavía pueden conseguir el premio: 100 piruletas fabricadas en Elea.

Federico: Voy corriendo, corriendo como usted, tortuga, para adivinar el título de la susodicha obra y conseguir el premio. ¡Me encantan las piruletas!, ¡Aunque todavía no se hayan inventado!


19 mayo, 2008

Futbolistas filósofos (I). El sumo sacerdote

Ayer acabó la liga de fútbol, y con la debacle bianual de la selección española a la vuelta de la esquina como sucedáneo veraniego, los futboleros recalcitrantes estamos ya esperando la llegada de la nueva temporada; con las mismas pasiones, las mismas polémicas y los mismos árbitros.

Pero esperemos que, este otoño, nos sorprenda con un par de diferencias: con la ilusión de que los comentaristas televisivos sean mejores tanto a la hora de narrar un partido como a la hora de usar el idioma convenientemente; y sobre todo, con la secreta y no tan secreta esperanza de que desparezcan del universo del pelotón los “futbolistas filósofos”.

Alguien se preguntará: ¿Quiénes son los futbolistas filósofos? ¿Realmente existen? 
Existen, realmente existen, y poco a poco van aumentando sus acólitos y acaparando más protagonismo en el ambiente futbolístico. Ahora bien, quizás habría que precisar que se entiende por “futbolista filósofo”. El concepto de futbolista se utiliza aquí en sentido amplio de “personaje relacionado con el fútbol”; ya que son más los entrenadores y directores deportivos que se pueden incluir en este grupo que los propios futbolistas. También el alcance del adjetivo “filósofos” debe ser considerado como genérico de una serie de ramas humanistas, hasta estos últimos años muy alejadas de la ciencia del balón, ya sea la filosofía, la literatura, la sociología o la psicología de masas.


Pueden denominarse como filósofos, o literatos, o pensadores, o… cualquier cosa que se le ocurra al lector. Incluso todas ellas juntas y los podríamos denominar como “futbolistas humanistas” si no fuera por la desagradable cacofonía que se produce.

No sólo es desagradable la cacofonía, también es desagradable y confuso para un forofo escuchar un parlamento acerca de un partido de fútbol en términos que normalmente se utilizan para hablar del problema de la existencia humana, del principio de la razón suficiente de Leibniz o de la morfosintaxis en la obras de Norman Mailer.

Pero últimamente estos sesudos futbolistas de capacidad oratoria, elocuente prosodia y escritura fácil llenan las páginas de los periódicos deportivos, iluminan con sus enseñanzas filosóficas los magacines futboleros de la noche de los domingos y lanzan al aire de las ondas sus elegantes y cadenciosas frases. Todos ellos con la misma original idea de dejar un pensamiento para la eternidad futbolera, de ampliar los horizontes culturales de los cerriles forofos que llenan los campos de fútbol cada fin de semana y de satisfacer su propia orgásmica inteligencia.

Frases como:

“Siempre digo que el vestuario es una sociedad en miniatura. Está el líder, el gregario, el sindicalista, el rebelde, el melancólico; es uno de esos lugares donde puedes sacar conclusiones".

"Me da más miedo el éxito que el fracaso, el éxito nos hace tan seguros de nosotros que no nos ponemos a analizar los factores que nos llevaron a tener éxito, en cambio en el fracaso hay un error que acecha que nos hace reflexionar y en ese proceso hay enseñanza y eso nos hace mejores"

"Creo que existe la fantasía de que un entrenador es responsable de todas las variables que existen en el fútbol, incluidas las del azar, eso empieza a parecer una injusticia".

"Soy de la idea de que un equipo es un estado de ánimo. Descuidar a veces cuestiones que tiene que ver con la hipersensibilidad de un suplente, o un expulsado, ese tipo de situaciones, muchas veces si no las sabes cuidar se convierten en un conflicto potencial".

"Las estrellas ayudan al salto cualitativo, los adecuado es encontrar un equilibrio para que el equipo esté compensado, en madurez, técnica, edad, y aun así va a seguir dependiendo de factores como el azar".

"El hiperlíder y su deseo de abarcarlo todo queda reducido a una frase. Esto si no lo arreglo yo, no lo arregla nadie".

Todas estas frases pertenecen al gurú de esta secta, sumo sacerdote de esta nueva religión que va a acabar por echarnos a todos los futboleros del futbol. Hay que reconocerle al señor Valdano el gran futbolista que fue, y la vasta cultura que le adorna, pero no conviene mezclar los términos como hace en la siguiente frase, también muy prosopopéyica:

"Hace un tiempo deporte y cultura parecían enfrentados, como pueden ser cuerpo y mente, ahora no parece disparatado asociar el deporte, fútbol, al mundo de la educación y la cultura"


Son muchos sus seguidores, han crecido como setas en época de lluvia en los últimos tiempos; mi pensamiento final va dedicado a uno de ellos, que entre frases llamativas y tesis sobre González Ruano nos ha llevado a Segunda División: ¡Pardeza vete ya! ¡Aúpa Real Zaragoza!

12 mayo, 2008

Hal 9000 y Darwin

40 años, casi exactos, después del estreno de la película de Stanley Kubrick, “2001: una odisea del Espacio”, ocurrida el 4 de Abril de 1968, la Universidad de Cambridge ha colgado en internet la versión original de la teoría de la evolución de Charles Darwin, junto con alrededor de 20.000 artículos y casi 90.000 imágenes relacionados con el viajero del Beagle y su obra.

Pocos han sido los científicos que han hecho correr mas ríos de tinta que el naturalista inglés, quizás solamente Einstein y Newton disfruten de ese privilegio; como pocas han sido las películas analizadas con tanta profusión, interés y vehemencia como 2001. En ambos casos, se puede decir que, tal cantidad de interpretaciones, análisis y debates, se deben en buena parte a su carácter de obras pioneras e iconoclastas que marcaron un hito, un antes y un después, y que no solamente influyeron en sus ámbitos, sino que fueron más allá y afectaron a muchos aspectos de la realidad cotidiana, como lo demuestra el caso de los entusiastas del anís “El Mono”, que durante todo el siglo XX se han desayunado con su copa de anisete, vigilados por la figura del señor Darwin desde la etiqueta de la histórica botella, tan histórica como la controversia de la evolución.

No deja de ser curioso que, en una película de hace cuatro decenios, en un filme que recreaba la evolución de la humanidad en dos horas de metraje, el señor Kubrick tuviera la genial idea de relacionar la principal teoría sobre el origen humano, representada en la famosa escena de los monos y el hueso volador y lo que en aquel entonces no eran más que los principios de una tecnología llamada a influir determinantemente en la historia humana, como es la tecnología de los ordenadores, simbolizada por un ordenador inteligente, el Hal 9000. 


En estos días, cuando toda la obra de Darwin se ha incrustado en el corazón de la tecnología actual, en el cerebro de una red tecnológica mundial, es cuando se puede decir que ambas obras convergen definitivamente.

No sabemos sí en el año 9000, algún científico de la época, se embarcará en una nave espacial llamada Beagle, y en su ruta por el espacio interestelar, mas allá de Orión, descubrirá distintas formas de evolución en distintos planetas de un mismo sistema.

Unas criaturas con formas similares a olvidadas formas humanas, pero con mutaciones, adaptaciones y evoluciones muy variables de un planeta a otro. Quizás ese científico se decida a plasmar sus investigaciones en un tratado que verse sobre el origen de su propia especie, robots inteligentes con músculos de una aleación de aluminio y algún metal desconocido, y después de él, un montón de otros científicos con cerebros cuajados de chips se decidan a investigar el eslabón perdido entre las primigenias criaturas animales y el género robótico al que pertenecen. 

Y pasado el tiempo, quizás otro de estas criaturas del año 9000 decida hacer una película que explique la evolución de su especie…

08 mayo, 2008

Comenzar

Escribir la primera frase de un blog debe parecerse, en cierto modo, a escribir la primera frase de un libro. El escritor de novela espera que el primer párrafo siente las bases de la historia que, en los sucesivos párrafos, va a contar. Que hable del tiempo de la narración, del espacio en el que se va a desarrollar, del tono de la historia y del punto de vista adoptado. Y sobre todo espera que esa frase acapare la atención del lector para conducirlo desde esos primeros pasos hasta el punto final. 

Una frase atractiva y atrayente.
Una frase redonda.
Una frase que capte la atención del lector. Porque los primeros pasos de una novela son cruciales para la historia.

Hay un pequeño problema: la primera frase de una novela se puede escribir al acabarla, o cuando se lleva avanzada una buen parte de ella y, de repente, aparece en la imaginación y se pasa al papel o al ordenador. O puede que realmente sea la primera frase que el escritor escribe. Puede que el escritor haya dado por finalizada la novela y que, al releerla, decida cambiar la primera frase. Muchas posibilidades. Un blog como este; no. Un blog debe de comenzar por la primera frase.
Si no hay primera frase, no hay blog.


Imagino que las primeras palabras de un blog también son cruciales para desarrollar su idea. Pero no aquí no hay posibilidad de corrección; la primera frase permanecerá. Por eso había imaginado una frase para comenzar, una frase directa, una frase que explicara que este blog tratará de literatura y de ciencia, de la cultura y de la tecnología, de la naturaleza y del arte.
Pero seguramente resultaría muy aburrida. En su lugar, se me ha ocurrido plantear un divertimento: Adivinar a que obras, literarias y científicas, pertenecen estas primeras frases con las que comienzan sus relatos.

• Anochecía cuando la silla de posta traspuso la Puerta Salaria y comenzamos a cruzar la campiña llena de misterio y de rumores lejanos...
• Federico El Grande, rey de Prusia, subió al trono en 1740. Se le recuerda en las historias a causa sobre todo de su astucia militar,
• Aquel fue un año muy importante aunque yo no lo supe hasta mucho tiempo después.
• Cuando comparamos los individuos de una misma variedad o subvariedad de nuestras plantas cultivadas…
• Hace cinco años, cuando el Gobernador decidió expulsar a Larsen
• ¿Qué leyes rigen nuestro universo? ¿Cómo las conoceremos?
• Se cuenta –pero Dios es más sabio- que en lo más antiguo del tiempo y en una edad remota,



Tenía la intención de regalar un todoterreno, ahora que están tan de moda para ir a la compra del supermercado, al primer acertante de este pequeño pasatiempo, un Suzuki SJ413 Samurai de hace 21 años y sin permiso de circulación. Pero he descubierto que le tengo demasiado cariño como para desprenderme de él, después de tanto tiempo y tantas penurias juntos. Así que he decidido modificar el premio; que no la dotación económica que viene a ser similar en ambos casos: el premio para el ganador consistirá en una caja de 100 piruletas de diversos colores y sabores.