Perillán, -a (de los antig. nombres «Pero», Pedro, e «Illán», Julián; inf.; no usual en f.) adj. y n. Se aplica como insulto afectuoso a una persona lista y traviesa; particularmente, a los niños. Bribón, granuja, granujilla, pícaro, pillo.
Del Etimológico
Perillán. De Pero (Pedro) Illán (Julián), militar distinguido y pundonoroso, de quien se cuenta que no podía resistir la idea de que le pisasen después de muerto; y en su consecuencia pidió al rey, por premio de todos sus servicios, que su enterramiento estuviese en alto: así se ve hoy su sepulcro, que está en la capilla de Santa Eugenia de la catedral de Toledo. De la ocurrencia de Pero lllán para no dejarse pisar ni aun después de muerto, vino el llamar Per-Illán, perillán, al mañoso, cauto y sagaz en su conducta.
Del Fogaje de 1969
Perillán: Nombre por el que conoce a un personajillo escuchimizado que apenas puede arrastrar una maleta. Nacido en un pueblo perdido de las sierras ibéricas, en la frontera de Aragón con Castilla, sobre calizas y pizarras, entre chaparros y trigales, volando con buitres y garzas. Alumno tardío del señor Martín Huerta, antiguo maestro de vieja escuela. De formación científica y pálpito de papel y tinta. Hoy ya crecido, vive en Madrid pero con el deseo de escuchar la voz suave del mar... Conserva la manía de dejar lo mejor por contar, ya descontado para no rendir cuenta.
El ojo del agua
Dícese oquedad en forma de ojo por donde alumbra el agua, la fuente de la vida, manantial de concordia, abrigo de plantas milagrosas y cueva por donde se penetra en el abismo desconocido. Topónimo de mapa geológico; manantial burgalés al norte de la Demanda; laguna de los alrededores de Arroyo Caño, donde acuden algunos personajes de Vargas Llosa, en su afán de eliminar al Chivo; balneario mexicano de aguas azules; cerro minero boliviano y lugar cubano. Hasta en los mares y océanos aparece su rastro como en Mar de Ojotsk, en el ártico ruso, o en los arrecifes de los Abrolhos, donde encalló el Batavia.